Perfil de Eduardo Ducay

         Medalla de Honor de la Asociación Española de Historiadores del Cine (AEHC) por sus aportaciones al desarrollo del Cine Español en su convocatoria de 2005, la obra del productor Eduardo Ducay (Zaragoza, 1926) ejemplifica algunas de las paradojas de quien (o de quienes) desde perspectivas demócratas y progresistas pretendía (o pretendieron) incorporarse al quehacer de nuestro cine en los gélidos y brumosos primeros años del franquismo.

        

Homenaje de la AEHC a E. Ducay. Filmoteca de Catalunya, Barcelona, marzo de 2008. De izquierda a derecha: Eduardo Ducay, José Luis Rubio Munt (Vicepresidente de la AEHC) y Ramón Font (Director de Programación de la Filmoteca de Catalunya).

    Animador e inspirador desde 1945 del mítico Cine Club Zaragoza (mítico por su arriesgada programación y por ser el primero que tras la derrota republicana de 1939 puede calificarse de independiente), la trayectoria posterior del joven Ducay es la previsible en función de sus orígenes:0 ingreso en 1950 en el madrileño IIEC para cursar estudios de Dirección Cinematográfica (se licencia en 1953), ejercicio del ensayismo (crítico cinematográfico en la decisiva revista literaria "Ínsula", colaborador en la combativa "Índice" y en otras publicaciones extranjeras como la romana "Bianco e Nero") y la traducción (obras de Lindgren, Clair o Reisz) o documentalista relativamente frustrado en tanto que su ambiciosa "Carta de Sanabria" (1955) permanece inacabada debiendo refugiarse en el equipo de producción, apareciendo también como director adjunto,  de la notable y disidente El camino de Santiago (Pierre Zimmer, 1955; ¡producción de NODO!)... Impulsor infatigable de actividades progresistas en el seno del cine español de los 50 –firma el "Llamamiento" de las “Primeras Conversaciones Cinematográficas de Salamanca” (1955); elabora para las mismas dos Ponencias que no puede defender personalmente; aparece como cofundador, con tres compañeros del IIEC, de la medular revista "Objetivo" (1953-1955) y se integra en el equipo iniciador de la crucial "Cinema Universitario (1955-1963)--, Ducay también se ejercita como script o ayudante con Berlanga, Romero Marchent o Soler, hasta que en 1955 recala como responsable del Departamento de Guiones de "Estudios Moro" (empresa creada en 1953 dedicada fundamentalmente a la realización de spots publicitarios).
    Paradojas, decíamos atrás. Alguien --su caso no es único: recuérdese, por ej., a Maesso– con el perfil de Ducay, potencial director de renovadoras películas destinadas a regenerar, en unión de las de otros colegas generacionales, la fisonomía del cine español, debe emplearse (eso sí: sin ningún fastidio; y por mor de las necesidades de subsistencia y ante las dificultades para desarrollar satisfactoriamente una carrera como realizador) en una empresa de publicidad, decidiendo, más tarde, involucrarse a fondo en el universo de la producción cinematográfica: en 1959, junto a colegas también procedentes del IIEC, funda la empresa de producción "Época Films" (1959-1970) cuyos ambiciosos objetivos, otra paradoja, debe atemperar con el rodaje de films convencionales que enjuguen algunas desastrosamente económicas iniciativas artísticas. Así convivirán musicales para Rocío Dúrcal, Julio Iglesias o Ana Belén, westerns europeos,  y cine de género a todo pasto con decisivos proyectos (alguno agónico en su árida materialización), de cuya producción ejecutiva se encarga el propio Ducay, para Marco Ferreri, Julio Diamante, Pedro Lazaga o Luis Buñuel. Más (quizá aparentes) paradojas: en 1965 trasmigra como Director de Producción a la también empresa de publicidad "Movierecord", para la que impulsa dos notables títulos musicales para "Los Bravos". En 1977, la experiencia así lo aconseja, crea su propia empresa para publicidad y cine industrial, “cinetécnica” con la que abordará ocasionalmente la producción televisiva y de cortometrajes (algunos finalmente dirigidos por él). Y alcanzada holgura económica crea en 1985 la firma "Classic Films", con la que recupera a Francisco Regueiro, impulsa a José Luis Cuerda, y propone una exitosa resonante "Regenta" televisiva.
         Productor, a la postre atípico, de un cuarteto de títulos imprescindibles del cine español (Los Chicos, Ferreri, 1959; Tiempo de Amor, Diamante, 1964; Padre Nuestro, Regueiro, 1985; El Bosque Animado,  Cuerda, 1987); de una de sus más inalcanzables cumbres (Tristana, Buñuel, 1970); y de alguna que otra excitante experiencia de cine popular (Trampa para Catalina, Lazaga, 1961; Los Chicos con las Chicas, Javier Aguirre, 1967;  ¡Dame un poco de Amor!,  José María Forqué, 1968) no parece que deba justificarse con más detalle las razones para homenajear a éste conspicuo luchador por la regeneración democrática del cine y la sociedad española.

Julio Pérez Perucha, Presidente de la AEHC.

Enero, 2008.

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